Hogar · 6 min de lectura

Cada cuánto hay que purgar los radiadores y cómo hacerlo paso a paso (sin mojar el suelo)

Cada cuánto purgar los radiadores, cómo hacerlo paso a paso en diez minutos y el paso que casi todos olvidan: revisar la presión de la caldera al terminar.

Mano purgando un radiador blanco con una llave de purga, con un trapo y un vaso debajo, en un salón luminoso
Lo normal es purgarlos una vez al año, al encender la calefacción en otoño, y además cada vez que un radiador se quede frío por arriba, haga ruido de agua o caliente a medias. Se hace en pocos minutos: calefacción apagada y radiadores templados, llave de purga, un trapo y un vaso; abres un cuarto de vuelta, dejas salir el aire hasta que asome agua sin burbujas y cierras. Y al terminar, mira siempre la presión de la caldera: purgar la hace bajar, y si no la repones, los radiadores seguirán calentando mal.

Cada cuánto: una vez al año y cada vez que un radiador avise

La regla que doy siempre es sencilla: una purga al comienzo de cada temporada de calefacción, que en casi toda España cae entre octubre y noviembre. El circuito lleva meses parado y el aire ha subido a lo alto de los radiadores. Es también lo que aconseja el IDAE en sus guías de ahorro en casa.

Pero el calendario manda menos que los síntomas. Si a mitad de enero un radiador vuelve a quedarse frío por arriba, se purga otra vez, sin esperar al año siguiente. Y toca sí o sí después de cualquier obra que haya vaciado el circuito, y en instalaciones nuevas, donde el agua recién metida suelta aire al calentarse y suele hacer falta repetir a las pocas semanas.

¿Más a menudo que eso? Si te ves purgando cada dos por tres, el problema ya no es el aire: algo está dejando entrar aire o perdiendo agua, y eso es cosa de un técnico.

Cómo saber si a tu radiador le sobra aire

Antes de sacar la llave, comprueba que el problema es aire y no otra cosa. Con la calefacción en marcha, pasa la mano por cada radiador, de arriba abajo:

  • Está caliente por abajo y frío o tibio en la franja de arriba: aire, casi seguro.
  • Oyes gorgoteos, como agua corriendo por la tubería, sobre todo al arrancar.
  • Un radiador calienta bien y el de al lado apenas, sin que hayas tocado ninguna válvula.

Si es al revés (caliente arriba y frío abajo), no es aire. Eso suele ser suciedad acumulada en el fondo, y purgar no lo arregla. Lo vemos más abajo.

Cómo purgar los radiadores paso a paso

Necesitas poca cosa: la llave de purga (una llavecita de cuadradillo que venden en cualquier ferretería; en muchos radiadores modernos basta un destornillador plano o incluso una moneda), un trapo viejo y un vaso.

  1. Localiza los que fallan. Con la calefacción encendida, haz la ronda de la mano que te contaba arriba y apunta cuáles calientan mal. Empieza por esos.
  2. Apaga la calefacción y espera. Con la bomba parada, el aire sube y se queda en lo alto del radiador, justo donde está el purgador. Además, el agua que sale ya no quema. Con que estén templados es suficiente.
  3. Prepara el sitio. El purgador es el tornillito de una de las esquinas superiores, normalmente en el lado contrario a la llave de entrada. Pon el trapo debajo y sujeta el vaso pegado a él.
  4. Abre despacio, un cuarto de vuelta. No hace falta más, y nunca lo desenrosques del todo: si se te escapa el tornillo con el circuito a presión, tienes un pequeño drama en el salón. Oirás un silbido: es el aire saliendo.
  5. Espera al agua. Cuando el silbido se corta y sale un chorrito continuo, sin burbujas ni escupitajos, ya no queda aire. Cierra con firmeza, sin apretar a lo bruto.
  6. Pasa al siguiente. Yo suelo empezar por el radiador más cercano a la caldera e ir alejándome. En una casa de dos plantas, primero la de abajo y luego la de arriba, porque el aire tiende a subir y acaba juntándose en los radiadores más altos.
Purgador de un radiador abierto con una llave, con gotas de agua cayendo en un vaso apoyado sobre un trapo

Si al abrir no sale nada, ni aire ni agua, puede que el circuito tenga muy poca presión o que el purgador esté tapado por la cal. Revisa la caldera antes de forzar nada.

Si tu instalación lleva purgadores automáticos (piezas cilíndricas pequeñas que sueltan el aire solas), con esos no hay que hacer nada, salvo vigilar que no goteen.

El paso que casi nadie hace: revisar la presión de la caldera

Cada vez que purgas, sale un poco de agua del circuito, y con ella baja la presión. Si purgas cuatro o cinco radiadores, la caída se nota en el manómetro de la caldera (el reloj de aguja o la cifra de la pantalla). Con la presión baja, la caldera puede bloquearse o los radiadores seguir calentando a medias, que es justo lo que querías evitar.

En frío, la mayoría de calderas murales de gas trabajan más o menos entre 1 y 1,5 bar, pero el valor bueno es el que diga el manual de la tuya. Si está por debajo, se rellena con la llave de llenado, que suele estar debajo de la caldera: la abres poco a poco, miras cómo sube y la cierras al llegar a la cifra. Si no tienes claro cuál es esa llave, no vayas probando grifos: mira el manual o pregúntalo en la próxima revisión.

Manómetro de una caldera mural de gas con la llave de llenado justo debajo

Una pista: si tienes que reponer presión cada pocas semanas aunque no purgues, hay una fuga en algún punto o el vaso de expansión no hace bien su trabajo. Y si además ya tiene sus años, antes de seguir parcheando compara con lo que cuesta sustituir una caldera de gas vieja por una de condensación.

Nada de esto sustituye al mantenimiento oficial. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) exige que la caldera la revise periódicamente una empresa habilitada. Purgar es cosa tuya; la revisión, no.

Si después de purgar sigue calentando a medias

Purgar resuelve la mayoría de radiadores tibios, pero no todos. Los otros sospechosos habituales:

Frío por abajo y caliente por arriba. Son lodos: óxido y suciedad que se depositan en el fondo con los años. La solución es una limpieza del circuito (lo que los instaladores llaman desenlodar) y, a menudo, añadir un inhibidor para frenar la corrosión.

La válvula termostática se ha quedado pegada. Pasa mucho después del verano: el pin de la válvula se queda clavado tras meses sin moverse. Quita el cabezal (suele desenroscarse a mano) y empuja el pin con suavidad varias veces. Si vuelve a salir solo, arreglado. Si sigue clavado, que lo vea un fontanero.

Los radiadores del fondo no llegan. Si los más cercanos a la caldera arden y el último del pasillo apenas se templa, la instalación está desequilibrada. Se ajusta con los detentores (la válvula del otro extremo del radiador), cerrando un poco los que están cerca. Es un ajuste de técnico, pero rápido.

Y si todo funciona y aun así la casa se queda fría a ratos, quizá el fallo no está en los radiadores sino en cómo programas la calefacción. Ahí te puede ayudar leer si compensa de verdad instalar un termostato inteligente.

¿Calefacción central o radiadores eléctricos? Cambia la cosa

En un edificio con calefacción central también puedes purgar tus radiadores. La diferencia es que no puedes apagar la caldera del edificio, así que el agua saldrá caliente: guantes, trapo gordo y calma. Si varios vecinos tenéis el mismo problema, avisad al administrador para que lo revise la empresa mantenedora.

Los radiadores eléctricos de aceite, en cambio, no se purgan nunca: son circuitos sellados de fábrica y no tienen purgador. Si el tuyo calienta mal, el problema está en la resistencia o en el termostato. Y si estás pensando en tirar de ellos este invierno, echa antes un vistazo a lo que gasta al mes un radiador eléctrico de aceite con la cuenta hecha.

Preguntas frecuentes

¿Se purgan los radiadores con la calefacción encendida o apagada?

Apagada, y con los radiadores templados o fríos. Por seguridad (el agua no sale ardiendo) y porque con la bomba parada el aire se concentra arriba, donde está el purgador. La calefacción solo se enciende un rato antes, para detectar cuáles fallan. La excepción es la calefacción central, que no puedes apagar: ahí se purga con cuidado y con guantes.

¿Es normal que salga agua negra al purgar?

Un poco oscura, sí, en instalaciones con años: es óxido del interior. Si sale negra y espesa, o con partículas, hay lodos y conviene pedir una limpieza del circuito.

¿Purgar los radiadores ahorra gas?

Ayuda a que la calefacción rinda lo que debe: un radiador con aire cede menos calor, y la caldera funciona más rato para llegar a la temperatura del termostato. Ahora bien, no hay una cifra fiable de ahorro para todas las casas, así que desconfía de quien te dé un porcentaje exacto.

LR
Escrito por
Lucía Romero

Hola, soy Lucía Romero. Tras varios años asesorando sobre reformas y eficiencia energética, creé Casa & Reformas para ayudar a los propietarios a tomar buenas decisiones: qué reformas priorizar, qué ayudas solicitar y cómo valorar y cuidar su vivienda.

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